Tras alguna que otra corrida interesante como las de Gijón o un toro en Albacete, se podía apreciar entre los aficionados la expectación por ver los Buendía de Álvaro Martínez Conradi. Desigual de presentación, destacando el primero por ser un tacazo, quinto y tercero por su bonito pelaje aunque era menos. Cuarto y sexto más anovillados. El segundo sin mucha historia. El cartel se podría haber rematado solo con aragoneses. Rafaelillo sobraba en este cartel.
El primero, de nombre Buenasnoches, marcado con el 68, cárdeno claro, fue ovacionado de salida. Más era para ovacionar el quinto pero ya decimos que la plaza está un poco rara. Metió bien la cara aunque parado de salida. Rafaelillo como ratonero que es, vio que el astado podía dar complicaciones, e intentó ponerse a la defensiva como si de una alimaña se tratase. Agustín Collado estuvo paupérrimo, dando dos puyazos traseros fuertes. Del primero salió muy suelto. José Mora estuvo bien con los palos. El cárdeno se vino arriba en el segundo tercio, después de lo que había recibido. El toro labraba el albero y fue encastado en la muleta. Rafaelillo estuvo fatal, la mano izquierda como si no la tuviese siendo que el mejor pitón era el izquierdo, vaciaba los muletazos, con la pierna escondida y pecando del abuso del pico de la muleta. Mala estocada y tres descabellos. División de opiniones. Su segundo, Favorito y marcado con el 93, ha sido un toro muy importante. En el saludo capotero estuvo mejor, aunque no era muy difícil. En el caballo le faltó clase, pero peleó en varas. Un toro que se fue sin torear. Se ventiló al toro con un bajonazo criminal de mete y saca. Ovación para el toro y división de opiniones para el murciano. No se si nos cabreó más el día anterior el diestro francés o Rafaelillo.
Ricardo Torres estuvo muy torero a la verónica ante el segundo de la tarde, Bailaor número 4. Un toro sospechoso de pitones, el único. Fue de manso al caballo. Salió Álvarez a firmar ese poco visto pero vistoso y famoso quite de Joselito en la goyesca del 96, la gallosina. Marco Leal dejó un buen par. Brindis del diestro al respetable. Se orienta y Ricardo que ha toreado poco, no le dio ni una tanda. Bajonazo. Pitada monumental. Un toro con su chispa. Su segundo, de nombre Camarero número 58 fue un toro de los que enamoran. Fue el mejor en el peto, un toro bravo de verdad. El picador estuvo mal, el toro fue bien al caballo y peleó con verdad. Toro con clase al tomar el muletazo, pero bronco en la salida y con complicaciones. Decir que en otras manos igual se hubiese visto mejor. Había que perderle un paso. Buena estocada. Ovación para el astado y silenciado un Ricardo Torres que para nada recordó al del verano en Las Ventas. Toro muy importante. Bravo.
Cerraba cartel Alberto Álvarez. Esta temporada ha toreado bastante y vino con ganas pero no estuvo bien del todo. En su primero, herrado con el 91 y de nombre Buenasnoches al igual que su hermano lidiado en primer lugar, se lució con el capote. El toro peleó mejor en el primero de los dos encuentros. El toro no rompió y fue a menos. Mayor recorrido por el izquierdo. Álvarez se cruzó pero estuvo muy despegado. Comenzó por la espalda y terminó con manoletinas. Estocada, parecía que estaba muerto, para descabellar se confía Álvarez y le prendió sin más consecuencia que una herida en la ceja. Tres descabellos. Ovación para Alberto. El sexto, Fontanero de nombre y con el 106 en los costillares estuvo muy justo de presentación. Al igual que a su primero, le dio dos largas cambiadas. "El Patillas" estuvo bien y escuchó una ovación. En el primer puyazo va alegre y empuja bien pero al final pega al estribo. En su segundo se repuchó. David Blázquez se lució en el segundo tercio. Brindó el aragonés a los empresarios y se escuchó una fuerte pitada por parte de los aficionados más exigentes. Alberto, muy despegado, debía torear en redondo y llevarlo tapado por la mansedumbre del animal. Pinchazo, estocada y un sin fin de descabellos. Tras el primer descabello salimos de la plaza.
La Quinta trajo una corrida muy interesante, la presentación algo reprochable y la terna por debajo. Fue una tarde entre amigos aficionados que no dejó indiferente a nadie.
lunes, 17 de octubre de 2016
miércoles, 12 de octubre de 2016
Los Maños, por debajo de lo esperado en Zaragoza
En primer lugar, dejar claro que al que se le quiere y a los ganaderos con reductos de casta, es a los que más debemos exigirles ya que sin ellos, el barco se hunde. También es sabido que somos de Los Maños pero las cosas como son. Ni fue tan mala ni tan buena. Pero eso, muchas veces es lo peor. Que me digan quien no se acuerda de la corrida de Saltillo de San Isidro. Mala, sí. Pero a nadie se le olvida. De acuerdo con las palabras de algunos aficionados al término de la novillada, que todas las malas sean como esta. Por ahí se lee de todo. El problema de este año, es que ha habido una novillada de sobresaliente en Bayona y otra en Cella y esta de Zaragoza ha sabido a poco. Si el porcentaje de novillos encastados hubiese estado más repartido, todo el mundo hablaría de temporadón. Por último, o el público de Zaragoza está irreconocible o no tenemos ni idea de toros.
Novillada algo desigual, pero bien presentada. De la terna destacar la torería, así como el ventajismo de Pablo Aguado, la disposición y verdad del zaragozano Jorge Isiegas y de Adrien Salenc, por el momento no vamos a decir nada...
Aguado está para tomar la alternativa. Va sobrado de capa y tiene que pulir algo la muleta, pero tiene formas de torero artista. Su primero, de nombre Fandanguero, número 27, hermano de un novillo encastado y con poder lidiado en Andorra en 2015 no compartió esa fiereza. Este toro, teniendo una cara parecida, tenía una expresión de noblote. Y no engañaba la expresión del animal. Falto de fuerzas. Fue noble y tuvo mucha calidad en su embestida pero sin terminar de humillar. Pablo dio un recital con el capote. Dos puyazos, el primero medido y el segundo un simulacro. Isiegas se echó el capote a la espalda y terminó el quite con una revolera. Replicló Aguado y el novillo fue al suelo. Brindó al público. Faena sin trasmisión. Estocada trasera, puntillero no acierta y se levanta el utrero. Descabello y aviso. Ovación incomprensible para el novillo, al igual que para Aguado.
En su segundo, Secretario de nombre, y por casualidad, herrado con el mismo número que el hermano que ganó la Corrida Concurso de San Jorge en 2015 fue a nuestro parecer el peor del encierro. Fue de lejos al encuentro con el jaco y metiendo la cara, pero salió suelto. "Azuquita", tras un buen par, resbaló y el utrero, hizo por él. El de plata pasó a la enfermería. El animal fue manso, bramando, soso y quería tablas. Faena sin trasmisión. Por debajo Aguado. Estocada tendida y trasera.
Por su parte, el zaragozano afincado en Madrid, que traía en el esportón tan solo dos tardes, lo dio todo. Su primero, Quejoso de nombre, escuchó palmas de salida. En el peto empujó sólo con el izquierdo, pitón por el cual se orienta. Bien estuvo con los palos Lucas Benitez. El trasteo con la franela, basada en la verdad. El joven novillero buscando siempre el pitón contrario. Estocada muy caída la cual perdonamos debido a su escaso rodaje. Aplaudimos al presidente al mantenerse firme y no conceder la oreja.
Pensábamos que el chaval iba a ser todo ganas y disposición pero que con un toro noble no sabría que hacer. Muy engañados estábamos. Nos demostró lo contrario con su segundo, con un nombre emblemático en esta casa, Piedrabonito. Lucía en los costillares el número 36. Preciosso y astillado de pitones tras rematar en los burladeros. En el caballo muy bronco, pero le dieron. Aunque a toro pasado, un par vistoso dejó Casanova. Brindó el novillo al matador Alberto Aguilar. Un novillo que a priori no duraría, lo consiguió entender, aguantar, y torear con mucha verdad. Toreó mucho más reposado ante este quinto. El novillo se dejó por los dos pitones. El chaval le dio unos naturales y unos molinetes, y plaza se rindió a sus pies. Media estocada y oreja algo excesiva. De todos modos, a este chaval hay que tenerlo en cuenta. Ovación para el utrero maño.
El francés Adrien Salenc estuvo mal no, lo siguiente. Sabemos de buena mano que el de la pluma no debe cebarse con los chavales, pero cuando se está tan mal, no se puede evitar. Mucho ha de mejorar el galo o replantearse esto seriamente. Igual que en los otros dos compañeros existen asperezas por pulir, este "zagal" como diríamos aquí, está muy verde. Estuvo despegado, no llevó toreados a los uteros, vació los muletazos hacia fuera y no llevó tapado al sexto que, aún siendo mansito, tenía su faena. Su primero, de nombre Tostadino, número 58, de hechuras más bastas, recordando más a la rama Pablo Mayoral, se quedó sin ver. En el primer puyazo solo empujó con un pitón, pero en su segundo protagonizó la mejor pelea de la tarde. Faltó una tercera entrada para ver si iba a más. El varilarguero, al igual que sus compañeros, exceptuando al sexto, muy mal. Buen par de Manolo de los Reyes. El novillo tenía teclas que tocar y Salenc parecía un obrero con sus dedos rechonchos y agrietados por su trabajo ante la finura de las teclas de marfil de un piano de cola. El utrero le pedía distancia, sacarlo a los medios y llevarlo tapado. Eso si, debemos reconocer que la estocada cayó en su sitio. Lo mejor que hizo en toda la tarde. División de opiniones para un toro encastado e interesante.
El de la jota, era un tío. Cornipaso, asaltillado, cárdeno claro. Beduino de nombre y herrado con el número 15, fue picado una sola vez. Se arrancó una segunda sin estar colocado, en la que el subalterno estaría pensando en marcharse para casita y no lo cortó. Aplausos para el picador que no echó la vara. El presidente cambió el tercio con un puyazo en una plaza de primera. Escuchó una buena bronca. Fue un animal con clase en la embestida, pero acabó rajadito. Tuvo 60 muletazos para llevarse las orejas. Salenc tardó en verlo 50 y toreó despegado. Lo peor de todo es que salía del muletazo gustándose. Igual lo que le falta a Salenc es que alguien le diga la verdad. Descabello tras unos cuantos pinchazos. División de opiniones.
Desde nuestro punto de vista a la novillada le faltó poder, ya que la mayoría de utreros tuvieron buena condición. Por tanto, tarde por debajo de lo que nos tiene acostumbrada la familia Marcuello. Igual el problema es que estamos mal acostumbrados porque es difícil encontrar ganaderías con esta regularidad. Como decíamos al principio, que la peor sea como esta. Suerte para la siguiente temporada ganaderos. Y ojalá nos veamos en Las Ventas. Sería un sueño, para todos.
Novillada algo desigual, pero bien presentada. De la terna destacar la torería, así como el ventajismo de Pablo Aguado, la disposición y verdad del zaragozano Jorge Isiegas y de Adrien Salenc, por el momento no vamos a decir nada...
Aguado está para tomar la alternativa. Va sobrado de capa y tiene que pulir algo la muleta, pero tiene formas de torero artista. Su primero, de nombre Fandanguero, número 27, hermano de un novillo encastado y con poder lidiado en Andorra en 2015 no compartió esa fiereza. Este toro, teniendo una cara parecida, tenía una expresión de noblote. Y no engañaba la expresión del animal. Falto de fuerzas. Fue noble y tuvo mucha calidad en su embestida pero sin terminar de humillar. Pablo dio un recital con el capote. Dos puyazos, el primero medido y el segundo un simulacro. Isiegas se echó el capote a la espalda y terminó el quite con una revolera. Replicló Aguado y el novillo fue al suelo. Brindó al público. Faena sin trasmisión. Estocada trasera, puntillero no acierta y se levanta el utrero. Descabello y aviso. Ovación incomprensible para el novillo, al igual que para Aguado.
En su segundo, Secretario de nombre, y por casualidad, herrado con el mismo número que el hermano que ganó la Corrida Concurso de San Jorge en 2015 fue a nuestro parecer el peor del encierro. Fue de lejos al encuentro con el jaco y metiendo la cara, pero salió suelto. "Azuquita", tras un buen par, resbaló y el utrero, hizo por él. El de plata pasó a la enfermería. El animal fue manso, bramando, soso y quería tablas. Faena sin trasmisión. Por debajo Aguado. Estocada tendida y trasera.
Por su parte, el zaragozano afincado en Madrid, que traía en el esportón tan solo dos tardes, lo dio todo. Su primero, Quejoso de nombre, escuchó palmas de salida. En el peto empujó sólo con el izquierdo, pitón por el cual se orienta. Bien estuvo con los palos Lucas Benitez. El trasteo con la franela, basada en la verdad. El joven novillero buscando siempre el pitón contrario. Estocada muy caída la cual perdonamos debido a su escaso rodaje. Aplaudimos al presidente al mantenerse firme y no conceder la oreja.
Pensábamos que el chaval iba a ser todo ganas y disposición pero que con un toro noble no sabría que hacer. Muy engañados estábamos. Nos demostró lo contrario con su segundo, con un nombre emblemático en esta casa, Piedrabonito. Lucía en los costillares el número 36. Preciosso y astillado de pitones tras rematar en los burladeros. En el caballo muy bronco, pero le dieron. Aunque a toro pasado, un par vistoso dejó Casanova. Brindó el novillo al matador Alberto Aguilar. Un novillo que a priori no duraría, lo consiguió entender, aguantar, y torear con mucha verdad. Toreó mucho más reposado ante este quinto. El novillo se dejó por los dos pitones. El chaval le dio unos naturales y unos molinetes, y plaza se rindió a sus pies. Media estocada y oreja algo excesiva. De todos modos, a este chaval hay que tenerlo en cuenta. Ovación para el utrero maño.
El francés Adrien Salenc estuvo mal no, lo siguiente. Sabemos de buena mano que el de la pluma no debe cebarse con los chavales, pero cuando se está tan mal, no se puede evitar. Mucho ha de mejorar el galo o replantearse esto seriamente. Igual que en los otros dos compañeros existen asperezas por pulir, este "zagal" como diríamos aquí, está muy verde. Estuvo despegado, no llevó toreados a los uteros, vació los muletazos hacia fuera y no llevó tapado al sexto que, aún siendo mansito, tenía su faena. Su primero, de nombre Tostadino, número 58, de hechuras más bastas, recordando más a la rama Pablo Mayoral, se quedó sin ver. En el primer puyazo solo empujó con un pitón, pero en su segundo protagonizó la mejor pelea de la tarde. Faltó una tercera entrada para ver si iba a más. El varilarguero, al igual que sus compañeros, exceptuando al sexto, muy mal. Buen par de Manolo de los Reyes. El novillo tenía teclas que tocar y Salenc parecía un obrero con sus dedos rechonchos y agrietados por su trabajo ante la finura de las teclas de marfil de un piano de cola. El utrero le pedía distancia, sacarlo a los medios y llevarlo tapado. Eso si, debemos reconocer que la estocada cayó en su sitio. Lo mejor que hizo en toda la tarde. División de opiniones para un toro encastado e interesante.
El de la jota, era un tío. Cornipaso, asaltillado, cárdeno claro. Beduino de nombre y herrado con el número 15, fue picado una sola vez. Se arrancó una segunda sin estar colocado, en la que el subalterno estaría pensando en marcharse para casita y no lo cortó. Aplausos para el picador que no echó la vara. El presidente cambió el tercio con un puyazo en una plaza de primera. Escuchó una buena bronca. Fue un animal con clase en la embestida, pero acabó rajadito. Tuvo 60 muletazos para llevarse las orejas. Salenc tardó en verlo 50 y toreó despegado. Lo peor de todo es que salía del muletazo gustándose. Igual lo que le falta a Salenc es que alguien le diga la verdad. Descabello tras unos cuantos pinchazos. División de opiniones.
Desde nuestro punto de vista a la novillada le faltó poder, ya que la mayoría de utreros tuvieron buena condición. Por tanto, tarde por debajo de lo que nos tiene acostumbrada la familia Marcuello. Igual el problema es que estamos mal acostumbrados porque es difícil encontrar ganaderías con esta regularidad. Como decíamos al principio, que la peor sea como esta. Suerte para la siguiente temporada ganaderos. Y ojalá nos veamos en Las Ventas. Sería un sueño, para todos.
martes, 4 de octubre de 2016
Detalles de Curro Díaz en nuestra primera vez en Las Ventas
Visitamos el templo, la Meca del toreo, fuimos por vez primera a Las Ventas. Todo fue casual y tomamos la decisión en el último momento. Fuimos de visita a Madrid pero sin intención de ir a los toros. Parecíamos Paco Martínez Soria en "La Ciudad no es para mí" al pasear por la calle Alcalá y Gran Vía. Nos enamoramos de la ciudad. De igual manera lo hicimos con Las Ventas.
Con los ojos como platos íbamos mirando todo, atendiendo a cualquier detalle por pequeño que fuese, apreciando la riqueza artística y arquitectónica de esta maravillosa plaza.
A las 17:30 y con irreprochable puntualidad, rompió el paseillo. En chiqueros una corrida de El Puerto de San Lorenzo desigual y con toros fuera de tipo. Algún que otro toro hubiese pasado por un buey de "Florito" si le hubiesen dado pintura blanca con una brocha. Fue una corrida mansa hasta los topes y falta de fuerzas en ocasiones, pero transmitió emoción ya que algunos toros desarrollaron sentido, sobre todo, primero, tercero y cuarto; siendo el quinto el más parado y emplazado; y el sexto el menos malo.
De las cuadrillas mejor ni hablamos. Los picadores fatal, muchos toros fueron picados por ambos varilargueros. Con la brega, en muchos casos, parecía más una capea que una corrida seria. No se colocó bien a los toros la mayoría de las ocasiones, no se cortaba a tiempo a los toros, los peones corrían delante del toro cual recortador y los capotes volaban. Los subalternos no fueron al quite en la mayoría de veces, como tampoco fue Jeremy Banti. El sobresaliente francés fue a cobrar y a pasar la tarde. También faltaron quites ,aunque los toros no acompañaban, y rivalidad en un mano a mano sin sentido. Es cierto que ambos toreros suscitan expectación pero más sentido hubiese tenido ver a Garrido y a Javier Jiménez.
José Garrido, en su primero, el segundo de la tarde, anduvo perdido, fue un quiero y no puedo. El extremeño pretendió acoplarse y no supo interpretar las embestidas del del Puerto. En el cuarto de la tarde, y con los vibrantes momentos de la faena de Curro Díaz al tercero en la retina, Garrido estuvo bien con el capote. Con la muleta dio algún pase decente. Poco después de comenzar, se llevó una fea voltereta, se levantó en la cara del animal y recibió un fuerte impacto del toro en el pecho, pareciendo mucho más grave lo que, gracias a Dios, fue a la postre. La faena anodina, aunque con parte del público caliente después de los dos sustos, se iba alargando en demasía. Faena de pueblo con desplantes innecesarios, manoletinas y demás tonterías. No se vio, ni por asomo, al Garrido de Bilbao. Faena que rozó la falta de respeto a la afición venteña. El toro, fue bordeando las tablas y dio la vuelta entera. Sonó un aviso, José entró a matar, pinchó y el morlaco salió tras el al sentir el acero. Nadie estaba colocado para hacer el quite y saltó su mozo de espadas. Garrido fue hacia el 6 y resbaló o se tiro para que el toro no lo empotrase contra las tablas, pero estaba claro que lo alcanzaría. El astado le propinó un fuerte golpe en la nuca mientras caía al suelo y le dejo inconsciente. Pasó a la enfermería de la que saldría para matar al sexto. Le honra la vergüenza torera, pero seamos realistas, no se puede tener esperando de ese modo al respetable para que salga convaleciente, que no se entere por donde le corre el aire y desaproveche el único toro que podría haber servido para torear de verdad. En cambio, vimos como el presidente anunciaba por megafonía que estoquearía a su tercero, una faena muy larga en la que se sucedieron los pases insípidos y los fallos con los aceros, escuchándose dos avisos. Mal Garrido.
Curro Díaz salió a recibir una calurosa ovación que le brindó la afición al terminar el paseillo. En su primero, no debió brindar al público un toro que se vio desde el principio, no serviría para su toreo. Comenzó con trincherillas, pecó de ventajista, se le coló en múltiples ocasiones por el pitón izquierdo. Debió llevarlo más tapado, darle mayor distancia y abusó del pico de la muleta en algunas ocasiones. Bajonazo criminal y ovación excesiva. En su segundo dejó detallazos como gran torero que es, es de esos que poseen una torería diferente y que da pases para el recuerdo, pero no consiguió, tampoco en su tercero, redondear una faena. Está muy bien esto, pero a ver si vemos una faena redonda de este torero lo antes posible. Aún así, pases ceñidos y acoplados, con un clasicismo difícil de igualar. Se llevó dos feas volteretas. La afición jaleaba los "oles" y los "bien", y más todavía tras los sustos. Eso calentó más si cabe a los allí presentes. Nosotros no nos dejamos llevar el valor de volver a la cara del toro como si nada después de aquello, sino por los detalles. En su tercero, penúltimo de la tarde, se escuchó una fuerte pitada al toro, que a nuestro parecer debió ser devuelto por falta de fuerza y la casi inexistente movilidad. El presidente cambió el tercio, pero antes, Montoliú consiguió llevarlo al tercio y dejárselo al matador para que torease. Ni un enganchón, con suavidad y por abajo. Escuchó una meritoria ovación. Estas cosas gustan en Madrid. Comenzó la faena sentado en el estribo de las tablas y después se sucedieron los mejores muletazos de la tarde. Si hubiese estado así de entonado desde el principio o hubiese sorteado el sexto... otro gallo hubiese cantado.
Fue una tarde que será difícil de olvidar, que no es la tarde que uno sueña pero que estuvo a la altura y dejar claro que aunque reconozcamos la torería a los detalles de Curro Díaz, los aficionados se están deshaciendo en elogios con él en lo que a esta tarde se refiere. De todos modos, cada uno que haga lo que quiera y es indiscutible que tiene pellizco, pero no creemos que lo de esa tarde fuese para tanto, faltó redondear una faena. Puede que sea falta de sensibilidad o puede que nos falte mucho por aprender, todo cabe.
Con los ojos como platos íbamos mirando todo, atendiendo a cualquier detalle por pequeño que fuese, apreciando la riqueza artística y arquitectónica de esta maravillosa plaza.
A las 17:30 y con irreprochable puntualidad, rompió el paseillo. En chiqueros una corrida de El Puerto de San Lorenzo desigual y con toros fuera de tipo. Algún que otro toro hubiese pasado por un buey de "Florito" si le hubiesen dado pintura blanca con una brocha. Fue una corrida mansa hasta los topes y falta de fuerzas en ocasiones, pero transmitió emoción ya que algunos toros desarrollaron sentido, sobre todo, primero, tercero y cuarto; siendo el quinto el más parado y emplazado; y el sexto el menos malo.
De las cuadrillas mejor ni hablamos. Los picadores fatal, muchos toros fueron picados por ambos varilargueros. Con la brega, en muchos casos, parecía más una capea que una corrida seria. No se colocó bien a los toros la mayoría de las ocasiones, no se cortaba a tiempo a los toros, los peones corrían delante del toro cual recortador y los capotes volaban. Los subalternos no fueron al quite en la mayoría de veces, como tampoco fue Jeremy Banti. El sobresaliente francés fue a cobrar y a pasar la tarde. También faltaron quites ,aunque los toros no acompañaban, y rivalidad en un mano a mano sin sentido. Es cierto que ambos toreros suscitan expectación pero más sentido hubiese tenido ver a Garrido y a Javier Jiménez.
José Garrido, en su primero, el segundo de la tarde, anduvo perdido, fue un quiero y no puedo. El extremeño pretendió acoplarse y no supo interpretar las embestidas del del Puerto. En el cuarto de la tarde, y con los vibrantes momentos de la faena de Curro Díaz al tercero en la retina, Garrido estuvo bien con el capote. Con la muleta dio algún pase decente. Poco después de comenzar, se llevó una fea voltereta, se levantó en la cara del animal y recibió un fuerte impacto del toro en el pecho, pareciendo mucho más grave lo que, gracias a Dios, fue a la postre. La faena anodina, aunque con parte del público caliente después de los dos sustos, se iba alargando en demasía. Faena de pueblo con desplantes innecesarios, manoletinas y demás tonterías. No se vio, ni por asomo, al Garrido de Bilbao. Faena que rozó la falta de respeto a la afición venteña. El toro, fue bordeando las tablas y dio la vuelta entera. Sonó un aviso, José entró a matar, pinchó y el morlaco salió tras el al sentir el acero. Nadie estaba colocado para hacer el quite y saltó su mozo de espadas. Garrido fue hacia el 6 y resbaló o se tiro para que el toro no lo empotrase contra las tablas, pero estaba claro que lo alcanzaría. El astado le propinó un fuerte golpe en la nuca mientras caía al suelo y le dejo inconsciente. Pasó a la enfermería de la que saldría para matar al sexto. Le honra la vergüenza torera, pero seamos realistas, no se puede tener esperando de ese modo al respetable para que salga convaleciente, que no se entere por donde le corre el aire y desaproveche el único toro que podría haber servido para torear de verdad. En cambio, vimos como el presidente anunciaba por megafonía que estoquearía a su tercero, una faena muy larga en la que se sucedieron los pases insípidos y los fallos con los aceros, escuchándose dos avisos. Mal Garrido.
Curro Díaz salió a recibir una calurosa ovación que le brindó la afición al terminar el paseillo. En su primero, no debió brindar al público un toro que se vio desde el principio, no serviría para su toreo. Comenzó con trincherillas, pecó de ventajista, se le coló en múltiples ocasiones por el pitón izquierdo. Debió llevarlo más tapado, darle mayor distancia y abusó del pico de la muleta en algunas ocasiones. Bajonazo criminal y ovación excesiva. En su segundo dejó detallazos como gran torero que es, es de esos que poseen una torería diferente y que da pases para el recuerdo, pero no consiguió, tampoco en su tercero, redondear una faena. Está muy bien esto, pero a ver si vemos una faena redonda de este torero lo antes posible. Aún así, pases ceñidos y acoplados, con un clasicismo difícil de igualar. Se llevó dos feas volteretas. La afición jaleaba los "oles" y los "bien", y más todavía tras los sustos. Eso calentó más si cabe a los allí presentes. Nosotros no nos dejamos llevar el valor de volver a la cara del toro como si nada después de aquello, sino por los detalles. En su tercero, penúltimo de la tarde, se escuchó una fuerte pitada al toro, que a nuestro parecer debió ser devuelto por falta de fuerza y la casi inexistente movilidad. El presidente cambió el tercio, pero antes, Montoliú consiguió llevarlo al tercio y dejárselo al matador para que torease. Ni un enganchón, con suavidad y por abajo. Escuchó una meritoria ovación. Estas cosas gustan en Madrid. Comenzó la faena sentado en el estribo de las tablas y después se sucedieron los mejores muletazos de la tarde. Si hubiese estado así de entonado desde el principio o hubiese sorteado el sexto... otro gallo hubiese cantado.
Fue una tarde que será difícil de olvidar, que no es la tarde que uno sueña pero que estuvo a la altura y dejar claro que aunque reconozcamos la torería a los detalles de Curro Díaz, los aficionados se están deshaciendo en elogios con él en lo que a esta tarde se refiere. De todos modos, cada uno que haga lo que quiera y es indiscutible que tiene pellizco, pero no creemos que lo de esa tarde fuese para tanto, faltó redondear una faena. Puede que sea falta de sensibilidad o puede que nos falte mucho por aprender, todo cabe.
jueves, 29 de septiembre de 2016
“Peinar” la arena. Albalate del Arzobispo 25-09-2016
Hasta la bonita localidad turolense de Albalate del
Arzobispo nos desplazamos para presenciar la novillada de Los Maños. Bonita y
bien comida toda ella. En el cartel, el madrileño Fernando Plaza, el sevillano
Rodrigo Molina y el arriacense Víctor Hernández.
El primero de la tarde, fue
un novillo noble, con calidad pero que acabó rajado. Correcto anduvo
Fernando Plaza que dio algún muletazo con cierto gusto pero le faltó acople. La
faena no terminó de romper. Aplausos para el novillo y ovación para el
novillero.
El cuarto, el de más cuajo de la tarde, tuvo un
comportamiento muy interesante. Se dejó torear de capa y fue en la muleta donde
de verdad rompió. Nobleza y ritmo en su embestida. Por debajo anduvo Fernando
Plaza, que, como en el primero, dejó algún muletazo suelto. Ovación para el
novillo y vuelta al ruedo para el novillero.
En segundo lugar, salió el novillo de la tarde. Bravo desde
que pisó el albero. Calidad, nobleza y recorrido en su embestida. De vuelta
hasta para el más profano. Menos para el presidente. Muy bien anduvo con él
Rodrigo Molina que de no fallar a espadas hubiese cortado los máximos trofeos.
Ovación fortísima tras petición de vuelta al ruedo. “Peinador” herrado con el
nº22, labró la arena del coso albalatino. “Peinar” la arena…
En quinto lugar salió otro precioso eral ensabanado. Bravo,
humillado, con fiereza… el Santa Coloma de verdad. Rodrigo Molina estuvo a
medias con él. Le faltó cruzarse y apostar. Ovación muy fuerte para el novillo.
Embajador nº31 novillo muy importante.
![]() |
| "Peinador" nº22 |
El tercero, muy bonito, se dejó torear de capa. Templado en
sus embestidas. En banderillas, el eral se vino arriba. En la muleta, otro gran
novillo. Para triunfar. Con calidad y motor. Víctor Hernández no entró en la
tarde. Por debajo del eral maño. Cortó un trofeo tras una buena estocada.
Fuerte ovación para “Aviador” nº63
El de la jota, fue el peor del festejo. Con la cara a media
altura y sin decir nada en sus embestidas. Terminó aburrido tras una larga
faena de Víctor Hernández. Vuelta al ruedo para el novillero.
Muy buena tarde de toros la que pudimos disfrutar en
Albalate con un encierro de gran nota. El año que viene, como es habitual,
volveremos. Por cierto, “Peinador” aún sigue embistiendo allá donde esté,
estamos seguros…
sábado, 24 de septiembre de 2016
Andorra (Teruel) 11-9-2016
Alberto Álvarez con la derecha y una vuelta al segundo de la
tarde incomprensible, lo más destacado de la tarde.
Con motivo del 50º Aniversario de la inauguración del “Coso
de la Fuentecilla”, se celebró una corrida de toros. Minutos antes al comienzo
del festejo, la alcaldesa y representantes de la comisión Tauro-Andorra,
descubrieron una placa conmemorativa que se encuentra al lado de la ya colocada
por el 40ºAniversario.
Debido a un problema burocrático, a Alejandro Lalana no le
fue posible tomar la alternativa. En su lugar, entró en el cartel Abel Vals.
Alejandro agradeció el apoyo de amigos, familiares y empresario y tiene como
objetivo convertirse en matador de toros a principio de temporada. Los
matadores le brindaron, a Alejandro, el primer toro de cada uno de sus
lotes.
Dejando a un lado este incidente, vamos con lo puramente
taurino. En los chiqueros aguardaban la hora de su lidia tres toros de Doña
Dolores Aguirre y otros tres de Don Martín Lorca. Respecto a la presentación,
poco que reprochar, a no ser que olvidemos las puntas del primer y último toro,
ambos marcados con el hierro de Dolores Aguirre. En cuanto a la entrada en los
tendidos, poca diferencia respecto a los años anteriores en los que levamos
celebrando la feria de novilladas.
En primer lugar saltó al ruedo un Dolores Aguirre herrado
con el número 1. Con hechuras de embestir, puede que algo pasado de quilos,
pero muy hondo. Como defecto en su presentación, los pitones escobillados o
arreglados. Sánchez Vara que venía de triunfar, dejó claro que si no se encuentra
con una alimaña, no sabe torear, pero tampoco vimos ese torero luchador con un
orientado primero. Su segundo lo echó a perder.
Recibió a este número
1 con una larga cambiada seguida por un saludo capotero a la verónica rematada
por una revolera. A su favor decir que en las verónicas se apreció una mejora
de la técnica. Al igual que durante el resto de la tarde, la tónica
preponderante fue cuidar poco el primer tercio. Aún con ello, pudimos disfrutar
de un puyazo espectacular. El toro con la cara muy baja y metiendo los riñones.
Faltó, al menos, un puyazo más. En los capotes ya empezaba a manifestar que se
estaba orientando. No se lo puso fácil a Sánchez Vara, quien resolvió con
solvencia los dos primeros pares. Una tanda por ayudados y otra por la derecha,
bajonazo más criminal que hemos visto y de premio vuelta al ruedo.
A su segundo, cuarto de la tarde, marcado con el 6, que
portaba el hierro de Martín Lorca, también lo recibió con una larga cambiada.
Cumplió bien en su único encuentro, con el jaco mal colocado. En banderillas,
al igual que durante el resto de la lidia fue un toro reservón, pero al
arrancarse, lo hacía con una nobleza, una alegría y un tranco espectaculares.
Vara se lució en banderillas aunque no se lo puso fácil el toro. Era toro de
triunfo gordo. Toro de llevarlo tapado, ligado, de darle los tiempos y tandas
cortas. Por el contrario, el diestro, abusó del pico de la muleta, se los dio
de uno en uno y no trasmitió. Pero el público con ganas de fiesta, pidió la
oreja y le fue concedida, tras una estocada tendida y trasera. El toro tardó en
caer y se debería de haber escuchado un aviso.
Alberto Álvarez, se llevó el toro de la tarde para el
triunfo. Un colorado número 9 venido desde Constantina. Estuvo bien a la
verónica el aragonés con un dos o tres lances ejemplares. El primer tercio un
desastre, aunque no fue el peor, conque imagínense como estuvo el nivel. En
este caso, el picador, entró para colocarse por el lado contrario y no se
colocó en su sitio, delimitado por dos rayas laterales, además de la segunda
raya. En una sola entrada, 2 puyazos fuertes a un toro muy justo. En la muleta, noble y repetidor, surcando la
arena con el morro. Alberto estuvo bien con la derecha en el comienzo. Tras una
tanda por ayudados por la izquierda muy floja, firmó dos tandas con la derecha
abandonado, en el centro de la plaza y la pata pa’ lante. Tandas con mucha verdad,
de las que llegan al tendido, de las que enamoran. En todo caso, faltó en
ocasiones, algo de acople. Tras un bajonazo, aunque no muy acentuado, se le
concedieron dos orejas. Era de una, pero son de esas segundas orejas que no
molestan. El palco premió con la vuelta al ruedo al toro. Vuelta que nadie
pidió y de las que pocos se percataron, debido a la tardanza de la concesión y
a una vuelta muy rápida, discreta y en el centro del ruedo que más parecía la
recolocación de las mulillas para abandonar el ruedo. Mal por la presidencia.
54 lucía en los costillares el negro de Martín Lorca, quinto
de la tarde. Alberto le dio una larga cambiada y siguió por verónicas. Un
puyazo mal colocado al igual que el caballo. Brindó al público. Nos aburrió con
una faena monótona de dar pases y se le vio desde el principio sin ideas. Todo
ello ante un toro soso. Dos pinchazos, dos descabellos y escuchó un aviso.
Abel Vals estuvo fuera de lugar durante toda la tarde. Es
cierto que se llevó el peor lote, pero no creemos que lo hubiese hecho mucho
mejor con otros toros. El tercero de la tarde, su primero, castaño de capa y
herrado con el número 22, era gigantesco. Comenzó por un saludo capotero por
verónicas. Llegamos a la peor suerte de varas realizada durante la citada
tarde, tres puyazos en una entrada, y para más inri, con el caballo mal
colocado. El toro no era bueno, se quedaba corto en la envestida, carecía de
trasmisión y tenía una salida brusca. Aún con todo, si Abel lo hubiese obligado
más, le hubiese bajado más la mano y lo hubiese ligado, igual no se hubiese
hecho tan aburrida su faena. Abusó de dar muletazos largos y muy abiertos, sin
acoplarse en ningún momento. Desplante para enloquecer a los allí presentes, al
igual que ya hiciera Vara, quienes estaban más pendientes del solo de ”En Er
Mundo” protagonizado por un trompetista andorrano que en su faena. La gente
aplaudía al músico que no al torero, pero este se venía arriba pensando que lo
que hacía era del agrado del respetable, y este, en normas generales ni se
enteró de lo que hizo. Le fue concedida una oreja que vio oportuna regalar la
presidencia ya que la petición no fue mayoritaria, aunque tampoco fue pitada,
simplemente aceptada con resignación.
En su segundo, el último de esa tarde, saltó al ruedo otro
toro de Dolores Aguirre, el más “estropeado” de pitones. Toro que protagonizó
una salida electrizante, con el rabo levantado. Fue con poder al peto una sola
vez, hubiese gustado verlo dos veces. Después del encuentro con el varilarguero,
fue a menos, aunque tampoco hizo gran cosa Abel, además de alargar hacia afuera
el muletazo. Pinchazo y media estocada.
Tarde de matices, en la que reinó el triunfalismo, las
declaraciones poco acertadas de Sánchez Vara sobre la falta de sensibilidad del
palco en su primer toro, se nota que está acostumbrado a que se lo regalen
todo. Y en todo caso, podría haber recriminado a la presidencia la excesiva benevolencia y falta de rigor, así como falta
de atención a la hora de cambiar los tercios y dar los avisos.
Así se conmemoró el 50ºAniversario de nuestro coso. La gente
del pueblo, en reglas generales, salió contenta, pero nosotros no. Poniendo
todo el empeño, las cosas pueden salir mal, pero si no se hacen bien desde el
principio y no se cuenta con todas las opiniones, es difícil. Esperemos volver
al año próximo con una feria de novilladas a la altura de nuestra plaza y
devolverle el esplendor que se merece. También deseamos no sufrir el bloqueo
institucional y que nos sean concedidas las subvenciones pertinentes. Por
último, desear que presenten pliegos, empresarios verdaderamente comprometidos.
jueves, 4 de agosto de 2016
Azpeitia 2016
Con unos carteles muy parecidos, por no decir iguales a los del pasado año, dio comienzo la feria de Azpeitia. En primer lugar una corrida de Ana Romero de justa de presentación y algo anovillada, Destacó por su nobleza y clase, en ocasiones excesiva. Seis varas, el monopuyazo se repitió en las siguientes tardes. Es poco comprensible que Azpeitia quiera venderse como torista, tenga una buena cuadra y se cuide tan poco en primer tercio. Poco acertado estuvo en ocasiones también el señor presidente. La terna paso desapercibida, Luque, el torero anodino, cortó una oreja. Lamentar el terrible aguacero caído esa tarde.
La segunda tarde, se lidiaron astados de la ganadería Cuadri. Nobles en reglas generales y cumplidores en el jaco aunque sin exageraciones. Destacó con el capote Luis Antonio Gaspar "Paulita", sobre todo en su segundo. También anduvo muy torero con la muleta. Un apéndice por toro cortó el aragonés, coronándose como triunfador de la feria. Pérez Mota y Sergio Serrano, rayaron a buen nivel, pero erraron con los aceros.
Por último, los de Pedraza de Yeltes cumplieron con creces en el caballo, destacaron por su nobleza en la muleta segundo y sexto. Rafaelillo no tuvo su tarde, Adame en Adame, es decir con la muleta entre regular y mal. Aún así, cortó una oreja del buen sexto. Por su parte, Curro Diaz, aunque ventajista, derrochó torería y su labor no fue premiada por el fallo a espadas.
En resumen, tres ganaderías que no atraviesan su mejor temporada, dejaron detalles, siendo la menos esperanzadora la de Ana Romero, aunque el herrado con el 42 se llevó el premio de la fería al mejor toro.
La segunda tarde, se lidiaron astados de la ganadería Cuadri. Nobles en reglas generales y cumplidores en el jaco aunque sin exageraciones. Destacó con el capote Luis Antonio Gaspar "Paulita", sobre todo en su segundo. También anduvo muy torero con la muleta. Un apéndice por toro cortó el aragonés, coronándose como triunfador de la feria. Pérez Mota y Sergio Serrano, rayaron a buen nivel, pero erraron con los aceros.
Por último, los de Pedraza de Yeltes cumplieron con creces en el caballo, destacaron por su nobleza en la muleta segundo y sexto. Rafaelillo no tuvo su tarde, Adame en Adame, es decir con la muleta entre regular y mal. Aún así, cortó una oreja del buen sexto. Por su parte, Curro Diaz, aunque ventajista, derrochó torería y su labor no fue premiada por el fallo a espadas.
En resumen, tres ganaderías que no atraviesan su mejor temporada, dejaron detalles, siendo la menos esperanzadora la de Ana Romero, aunque el herrado con el 42 se llevó el premio de la fería al mejor toro.
martes, 12 de julio de 2016
Descansa en Paz, TORERO.
El sábado día 9 vivimos en primera persona la tarde más dura de nuestras vidas. Un toro acababa con la vida del torero Victor Barrio en Teruel. Imágenes terribles las allí vividas. Llanto en los tendidos, en el ruedo. Y tres rosas. Tres rosas depositadas en el ruedo las cuales confirmaban la tragedia. Ver al de Aranda destrozado, llorando como un niño. Y el rostro perdido de Curro Díaz. Los hombres también lloran. Las cuadrillas destrozadas... Terrible todo. Y para más inri, la esposa y el padre del torero se encontraban allí. Entramos con la ilusión de ver un desafío ganadero y salimos habiendo visto un desafío a la vida. Un desafío el cual la vida perdió. Aún estamos heridos, conmocionados, incrédulos... Como la familia y los amigos de este gran torero el cual honra más que nunca esta preciosa profesión. Desde aquí dar nuestro más sentido pésame y todo nuestro apoyo a familiares, amigos y a todo el mundo del toro el cual estos días, como nosotros, lloran la muerte de un héroe. Descansa en paz, Torero.
Con tu permiso, Víctor, también nos queremos acordar de la familia Marcuello. Todo nuestro apoyo para ellos también. Debajo de ellos nos encontrábamos sentados. Y ver a todos llorando, desconsolados.... fue una imagen muy triste la cual también demuestra la grandeza de esta familia. Lo dicho, nuestro apoyo para ellos también.
Estas palabras escribió la esposa del diestro tras el trágico suceso:
"Siempre soñamos con la portada de la Puerta Grande de Las Ventas.No pudo ser.Injusta vida. La q se me ha ido contigo"
A continuación, unas palabras preciosas del gran poeta José León:
Con tu permiso, Víctor, también nos queremos acordar de la familia Marcuello. Todo nuestro apoyo para ellos también. Debajo de ellos nos encontrábamos sentados. Y ver a todos llorando, desconsolados.... fue una imagen muy triste la cual también demuestra la grandeza de esta familia. Lo dicho, nuestro apoyo para ellos también.
Estas palabras escribió la esposa del diestro tras el trágico suceso:
"Siempre soñamos con la portada de la Puerta Grande de Las Ventas.No pudo ser.Injusta vida. La q se me ha ido contigo"
A continuación, unas palabras preciosas del gran poeta José León:
"Cuánto me gustaría creer que hay una gloria para aquellos que entregan su vida al toreo. Querido amigo Víctor, si fuera así, dile a Gallito que la plaza de las Ventas que él mismo diseñó es la primera del mundo y que llevaba razón en que el toro moderno era el de Tamarón.
A Curro Puya le dices que hay un torero de la Puebla del Río que mece el capote como él. Cuando veas a Paquirri, le dices que sus hijos son matadores de toros y que heredaron su raza. Cómo no, si ves a Montoliu cuéntale que tiene un hijo que banderillea casi como él. A Renatto le dices que él vive en Roca Rey. Si estás cerca de Manolete, cuéntale que un torero de Galapagar tiene ese carisma y sobriedad que él dejó en los ruedos.
A Granero le hablas que un torero de Jerez se salvó de una cornada parecida a la suya y que con un parche sigue dando guerra. Dale un abrazo a Ramón Soto Vargas y dile que su sobrino no pierde la ilusión. No olvides decirle a Joaquín Camino que su apellido vuelve a estar en los carteles de noveles. Al gran Antonio Bienvenida no le cuentes que algunos toreros van al campo sin afeitar y sin vestir de corto.Ya sabes como es y se disgustaría mucho.
Cuando veas a Belmonte, le dices que es el padre del toreo moderno. Fumate un puro con el Pana. No olvides abrazar a todos los maletillas y le dices a Yiyo que siempre será Príncipe del toreo. A los antitaurinos, perdónalos porque no saben lo que hacen. Cómo me gustaría creer que hay una gloria para todo aquel que pierde la vida en las astas de los toros. Si no es así, descansa en Paz allá donde estés, que nosotros los Poetas nos encargaremos de hacerte inmortal"
José León, poeta y compositor
D.E.P TORERO
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